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Amante del periodismo y los deportes.

martes, 14 de agosto de 2012

VITRINA DEPORTIVA (Columna publicada en el diario ESTO)


Por: Daniel Chanona Velázquez.


Haciendo eco de su existencia.


BERNARDO Couto, Manuel Carpio y Joaquín Pesado atestiguaron por vez primera aquella melodía que inmortalizara a partir de entonces cualquier hazaña a favor de nuestro país, estrofas por demás nacionalistas atesoradas tras una evidente falta de identidad patriótica; ellos, miembros del jurado de aquél certamen decisivo que le diese a México su Himno Nacional, convocado a la postre de un primero cuyo resultado fue fatal tras otorgarle la victoria a las letras derramadas por el tintero de Andrés Davis Bradurn quien buscara engalanarlas con los acordes del pianista austriaco Henri Hertz, allá por 1849, y que simplemente decepcionaban a cualquiera, a pesar del valor poético que aquél trabajo representaba, pues dicen era muy superior a sus antecesores. Sin embargo, no agradó al pueblo, por lo que corrió la misma suerte de las canciones populares de las décadas pasadas.

Fue entonces cuando el presidente Santa Anna ordenó una nueva convocatoria, publicándose un 14 de noviembre de 1853. Sería la rúbrica de Sebastián Lerdo de Tejada quien oficializara el aviso.

Guadalupe González, relata la historia propia, podría ser considerada como la autora intelectual de aquellas diez estrofas que Francisco González Bocanegra dejara como legado al país; novia del autor quien le insistió, tras ir él a su casa de visita, participar en el concurso. El encierro de éste en una habitación del hogar de su novia le valió la composición ganadora.
Juan Bottesini plasmó los acordes de la primera melodía que vistiese a la letra del ya selecto Himno mexicano, trayendo consigo un ritmo apagado, disolviendo a las estrofas entre las notas melancólicas ejecutadas. El fracaso de la música compuesta para ello resultó evidente.

Jaime Nunó, músico español, conocido por Santa Anna en Cuba hacia el año 1851, fue invitado a colaborar para darle forma al tambaleante proyecto. Inimaginable parecía que aquella encerrona protagonizada por González Bocanegra fuese quien nos erizara la piel a la postre de la obtención de la medalla dorada en unos Juegos Olímpicos, por citar evento alguno. Sí, entonado por vez primera en el Teatro Santa Anna de la capital de la República, el 15 de septiembre de 1854 por el tenor Salvi, pero haciéndolo retumbar en demasía en cualquier lugar en donde hubiesen mexicanos el pasado 11 de agosto, de 2012. Haciendo eco de su existencia como el más bello del planeta sobre las paredes del mítico estadio de Wembley, escenario que protagonizara las victorias más importantes de clubes del futbol mundial como el Milán, Manchester United, Ajax, Liverpool o Barcelona.

Césped también testigo del paso más importante que ha dado el futbol mexicano a lo largo de su historia, otorgándole a la delegación su segunda medalla dorada en un deporte por equipo sobre el mismo terreno sagrado de los Juegos del 48, rememorando la conseguida por el conjunto de equitación en la prueba de salto, conformado por Humberto Mariles (montado en Arete), Rubén Uriza (en Hatuey) y Alberto Valdez (en Chihuahua), en una justa olímpica en la que  Alemania y Japón no fueron invitados, además de ser los primeros en darle ingreso a la competencia a países comunistas.

Gran apertura, sublime clausura, redonda actuación nacional. ¡Gracias, Londres! Por tus colores, por su música, por tu historia, por compartir tú esencia.  Que comience el carnaval más largo de todos los tiempos, cuatro años de estar bajo la pupila del mundo. ¡Suerte, Brasil!

“El dolor es temporal, el orgullo es para siempre”. 

TWITTER: @Daniel_Chanona

jueves, 9 de agosto de 2012

VITRINA DEPORTIVA (Columna publicada en el diario deportivo ESTO)





Por: Daniel Chanona Velázquez.

Ahora sí… ¡grítalo, México!

MÉXICO, haciéndonos ver a sus detractores que lo único que imposibilitaba lograr una hazaña en el futbol era el recuerdo mismo atesorado a lo largo de la historia. ¿¡Cómo no!? Yo también grité el gol de Cortés. Tampoco le hacemos al malinchismo. Busquemos la dimensión justa de la jornada. Muy cerca de un paso que podría ser el más importante en la historia del futbol mexicano.

Nuestro país ha dominado a Brasil en las últimas cinco finales oficiales en las que se han enfrentado, Londres 2012 será la sexta. Suelen ser casi comunes este tipo de enfrentamientos en reyertas de envergadura. La primera vez se remonta a la disputa panamericana en 1975, Juegos celebrados en la Ciudad de México. En aquella final hubo que otorgarles el oro a ambas selecciones tras el empate a un gol, puesto que problemas en la iluminación del inmueble impidieron continuar con el partido; fue hasta 1996 que se volvieron a medir en las últimas instancias de un certamen, ahora dentro de la Copa Oro, México se llevó aquél título en donde Luis García y Cuauhtémoc Blanco sellaron el 2-0 final.

El monumental escenario de Santa Úrsula, el Azteca, fue testigo del logro mexicano en la Confederaciones, en el 99, cuando Miguel Zepeda (2), José Manuel Abundis y Cuauhtémoc pusieron el marcador a favor 4-3, ante una joven pero poderosa selección brasileña; la Copa Oro de 2003 volvió a encontrarlos, la disputa se prolongó hasta los Tiempos Extra para darle la victoria a México con gol de Daniel Osorno.

Brasil llegaba como favorito a la Final del Mundial Sub-17, de Perú, sin embargo, México –nuevamente- los derrotó de forma contundente… 3-0, con tantos de Carlos Vela, Omar Esparza y Ever Guzmán, entonces, la mayor gloria que el futbol le otorgaba a nuestra tierra en una competición mundial. Ahora, ambas naciones buscarán por primera vez en su historia ganar el máximo reconocimiento en una justa olímpica…. la medalla de oro; los sudamericanos lo han ganado –casi- todo –salvo esto último-, intentar balancear el palmarés de dichos conjuntos no cabría ni en la ridiculez.

Hoy en día, imponérsele a cualquier Selección Mexicana en sus distintas categorías es cada vez más difícil. Hoy, el futbol mexicano tiene mucho carácter, librándose de apoco de los complejos, evidentemente estando aún lejos de ser una “potencia” internacional.  

Por ahora, parece que el grupo comandado por José Manuel de la Torre es uno de los mayores aciertos de la historia contemporánea del balompié mexicano. Es probable, y también posible, que la algarabía sea proyectada todavía con mayor intensidad; ojalá puedan redondear el esfuerzo contra una complicadísima selección brasileña, que alberga en sus filas a talentos como Neymar, Hulk, Pato o Damiao.

La esperanza es vigente compartida con la historia; el acto es sublime si se consuma con la gloria. Ahora sí… ¡grítalo, México!

“El dolor es temporal, el orgullo es para siempre”.

TWITTER: @Daniel_Chanona | CORREO: vitrinadeportiva@hotmail.com

martes, 7 de agosto de 2012

VITRINA DEPORTIVA (Columna publicada en el diario ESTO)




Por: Daniel Chanona Velázquez.
ME postulé como detractor de la Selección Mexicana olímpica de futbol. Y lo sostengo. Sería un cobarde si buscara retractarme. En caso de medalla, reconoceré mi desfachatez. Parece que a pesar de la osadía de Luis Fernando, el selectivo nacional merece conseguirla, por encima de la soberbia, del orgullo, de la necesidad, aun por encima de su propia dirección técnica. Son ellos, sus engranes: los futbolistas, quienes lo hacen funcionar aunque la práctica de su juego se asemeje al conformismo, a la prudencia, a zozobrar el resultado. Las campanas no vuelan, prudente sería no echarlas al viento luego del pase tricolor. "Pian-pianito", reza la longeva frase de esperanza latente predicada en mi pueblo. No se trata de Japón, o de equipos venideros, se enfoca la hazaña en superar el complejo en reyertas veraniegas. Éste martes, a las 11 (TCM), el día “D”.
NADIE COMO ÉL
Michael Phelps, el nadador más ganador de la historia. Congratulado por la Federación Internacional de Natación como “el mejor olímpico de todos los tiempos”, dedicándole el pasado fin de semana un video en las pantallas locales del Centro Acuático, mismas que fueron testigo de la ovación del mundo, de esa lágrima orgullosa rodando por su mejilla diestra, testigo también de una promesa cumplida. Aquella que hiciera en 2008, al terminar los Olímpicos de Pekín, aseverando que en Londres disputaría sus últimos Juegos, después de que debutase en Sídney, siendo en el 2000 el nadador seleccionado más joven en el equipo estadounidense desde 1932 y terminara en quinto lugar tras disputar la única prueba en la que compitió a sus apenas 15 años de edad, los 200 metros mariposa.
Phelps se retira a los 27 años de una justa de verano, la última, aquella que lo vio alcanzar el Olimpo, cosechando 18 medallas de oro, por dos de plata y bronce, sumando un total de 22, cifra que parecía inalcanzable al ser, hasta hace poco, 18 el mayor número sumado, siendo la marca a superar de la gimnasta soviética Larisa Latynina.
Bob Bowman confió en él. Sus manos al fuego puso ante sus padres, quienes no opusieron resistencia cuando Michel cumplía entonces once años de edad, logrando convertirse a raíz de ello en la mancuerna legendaria: maestro-alumno, batiendo cantidades de récords mundiales y olímpicos desde 1996, cuando a la sombra de una piscina en Maryland, el visionario se ofreció a entrenarlo. Afortunados aquellos lo vimos nadar. Grade, tritón.
ROSA PASTEL
Las mujeres mexicanas continúan demostrando -y con una dosis de ironía- que les sobran lo que no tienen, y de lo que “carecemos” varios en momentos de desconcierto y gallardía. Aida y Mariana, en Tiro con Arco; Paola y  Alejandra, en la de 10 metros en sincronizados; y Laura en el de 3 colgándose el bronce. Claro, sin olvidar a Iván y Germán quienes hicieron lo propio.
Ojo: tres preseas en clavados, y aún restan los 3m. Varonil y las dos pruebas de plataforma en los 10m. Individual, también aspirando al podio María del Rosario Espinoza, en taekwondo. Cuatro de cinco, hasta ahora, logradas por ellas.
“El dolor es temporal, el orgullo es para siempre”.
PD: ¿De qué planeta será Usain Bolt, con sus 9:63 segundos en los 100m. Planos? 

TWITTER: @Daniel_Chanona
CORREO: vitrinadeportiva@hotmail.com

jueves, 2 de agosto de 2012

VITRINA DEPORTIVA (Columna publicada en el diario deportivo ESTO)




Por: Daniel Chanona Velázquez.

Remembranzas olímpicas.

Del baúl del abuelo… Con humo blanco de la nube negra”.

YA había hecho historia en los Juegos de Ámsterdam, en 1928… [Capital holandesa que con antelación hubo peleado en dos ocasiones por ser sede olímpica, viéndose derrotada por ciudades de mayor presencia en la época, entidad en donde por vez primera se realizó el ritual del recorrido de la llama que saliese de Olimpia y desembocara en los Países Bajos, siendo también éstos quienes por primera ocasión mantuviese encendido el fuego durante todo el certamen]… Elizabeth “BETTY” Robinson, estadounidense de apenas 16 años, quien se colgase la medalla de oro en los 100 metros llanos; partícipe de aquella primera edición en donde las mujeres pudieron competir en el atletismo y la natación. Fue la primera campeona olímpica en la disciplina.

Relatan las crónicas pasadas, que un profesor del secundario en Riverdale, al que la joven aún no concurría en Illinois, la convenció de competir tras haberla visto correr ¡para alcanzar el tren! En la citada presencia inaugural, Robinson también logró una medalla de bronce en el relevo 4x100.

La historia de ensueño llegaría entonces a su fin.

En 1931, “Betty” sufrió un accidente aéreo en dónde tuvo severas lesiones. De hecho, el hombre que la encontró tras el incidente la dio por muerta. La acomodó en la cajuela de su automóvil y se la llevó a un cementerio, solicitándole al sepulturero llevarla "a la vida eterna”. Fue entonces el enterrador quien notó ¡que aún estaba con vida!

Pasó siete meses en coma. 

Al despertar, Elizabeth Robinson se dio por enterada lo que la hubo agraviado, pasándose un año y cinco meses sin poder caminar. Por obvias razones se perdió los Juegos de 1932, en Los Ángeles, reyerta a punto de ser opacada por las secuelas económicas y sociales, efectuados con éxito, disminuyendo la cantidad de atletas participantes por la distancia existente entre América y Europa, sólo acudieron mil 281.

Llegaría el momento de Berlín, en 1936, Juegos Olímpicos absorbidos por la dimensión política de aquél tiempo, convirtiéndose en el escenario perfecto para el despliegue ideológico de la Alemania Nazi, todo se integró a la propaganda del TERCER REICH: la estética, las ceremonias y cada competencia fue parte de del discurso supremacista; su inauguración fue colosal ante cien mil espectadores. Fue allí donde (aún sin la capacidad de para arrodillarse de manera adecuada para la partida de los 100 metros) Robinson participó en los 4x100 representando a su país. La Alemania “de Hitler” la vio consagrarse otra vez: se llevó el oro.

DETALLE VERANIEGO: En los olímpicos conmemorados en Ámsterdam, 1928, aunque se cuidó su organización no estuvo ajena de contratiempos que alteraron el programa inaugural: la delegación francesa recibió la negativa para desfilar porque un día antes el portero del estadio les impidió entrar a las instalaciones. Claro, a la postre combatieron al alimón en aquél Frente Occidental a las desgraciadas tropas del “Führer”, a la mitad de 1940.

“El dolor es temporal, el orgullo es para siempre”.

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martes, 31 de julio de 2012

VITRINA DEPORTIVA (Columna publicada en el diario deportivo ESTO)



Por: Daniel Chanona Velázquez.

Remembranzas olímpicas.

Del baúl del abuelo…. “La corona de olivos”.


¡CON cuidado, mijo! Escuché citar a la abuela. La cautela no significaba otra cosa más que extraer, del recóndito sitio de la turbia bodega, el añejo objeto reposado desde hace años sobre aquella mesa de madera, hoy casi carcomida por el tiempo, sobre la cual hacía girar la mula de seis los domingos por la tarde cuando era aún más chaval que ahora, sintiéndome inmortal por haber derrotado “al viejo” una vez más en el dominó. ¡Seguramente era bueno!, al menos eso quería hacerme creer, y vaya que yo lo disfrutaba.

–Pesa, tómalo de abajo. Sugirió. Tendió sobre la palma de su mano diestra la que develaría las memorias arropadas, la historia enclaustrada, las palabras que aún no comparto. Sacudí casi todos los rincones del pasado, excluyendo sus notas del bar de los pecados, ordeñando al tintero, del que creía no ser santo de su devoción… hasta abriles póstumos. 

Viajemos.

DESNUDOS y con los pies descalzos, excluyendo a las féminas de cualquier celebración. Sí, comenzamos por la oración final. El mejor desempeño era reconocido con decoro. “Inmortal entre la gente que lo vio crecer”, proclamándosele héroe tras la colocación de una corona hecha con ramas de olivo cortadas por un adolescentes de 12 años cual cuchillo era considerado “especial”. La manutención del galardonado correría a cargo del pueblo y del gobierno por el resto de sus días. Acto protocolario cúspide del entonces nuevo calendario cronológico de Grecia, mismo que empezó a medir el tiempo por Olimpiadas, periodos con cuatro años de duración que principiaban y culminaban con la disputa de los Juegos, justa puesta en marcha en el año 776 a. de C., afirman historiadores, siendo el corredor Corebos su primer campeón oficial.

En la época antigua, el valle sagrado de Olimpia solía rendir culto al dios Zeus, el gran griego, padre de dioses y hombres; los remotos Juegos Olímpicos consistían en una sencilla prueba: la carrera, misma a la que siglos después se le sumaron 25 deportes diversos, puestos en práctica en 39 disciplinas totales, en el marco de una fiesta con duración de diecisiete días, de la cual somos testigos ahora en Londres en su trigésima edición de la era moderna, era que comenzara a encaminarse en la longeva Atenas, allá por 1896, convocando entonces a 311 competidores de 11 países, sede que le despojó a París su ilusión de albergar el acto, frustrándole a la capital francesa su añorada proyección a nivel mundial como aquella que simbolizaba el progreso de la modernidad. 

Lo anterior no impidió que la considerada capital del mundo fuese anfitriona cuatro años más tarde, en 1900, simbólico momento que significaba abrir un nuevo siglo, justo donde se celebraba de manera simultánea la histórica Exposición Mundial, sin embargo, París fracasó de nuevo: carente organización, rememorada por sus seis meses de duración sin contar con las ceremonias de apertura ni clausura, aún así siendo memorable (pese al caos continuo) por haber sido la primera vez en donde las mujeres tuvieron participación en disciplinas consideradas “propias” del género como golf, tiro con arco y esgrima.

DETALLE VERANIEGO: A los vencedores de la, ahora recordada, primera justa olímpica (Atenas 1896) sólo se les otorgó una equitativa presea de plata, al quedarse sin fondos para fabricar las anheladas medallas de oro. ¿Lamentable presagio divino?

“El dolor es temporal, el orgullo es para siempre”. 

TWITTER: @Daniel_Chanona